
Desde USTEA reivindicamos el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme como una jornada de memoria, denuncia y compromiso colectivo frente a todas las formas de violencia, militarismo y guerra que siguen golpeando especialmente a las mujeres y a la infancia en todo el mundo.
Esta conmemoración fue instaurada en 1982 en recuerdo del Campamento pacifista de mujeres de Greenham Common, en Berkshire (Reino Unido), donde cientos de mujeres se movilizaron contra el despliegue de armas nucleares estadounidenses. Aquella lucha simbolizó la resistencia feminista frente a la lógica bélica y patriarcal, y puso en el centro la defensa de la vida, la paz y el desarme como horizonte político y social.
El Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme también pretende visibilizar los esfuerzos históricos y actuales de las mujeres en la construcción de la paz, rechazando la violencia, la militarización y la guerra como supuestas soluciones a los conflictos del mundo.
Hoy seguimos denunciando que las guerras y los conflictos armados tienen un impacto profundamente desigual sobre las mujeres. Tal y como recoge la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad, el 90% de las víctimas de las guerras son civiles, siendo la mayoría mujeres, niñas y niños. Además de sufrir desplazamientos forzosos, pobreza y pérdida de derechos básicos, muchas mujeres son víctimas de violencia sexual, explotación y múltiples formas de violencia machista utilizadas como arma de guerra.
Mientras la presencia de mujeres en los ejércitos continúa siendo minoritaria, son ellas quienes sostienen la vida en medio de la destrucción, quienes organizan redes de apoyo, cuidados y resistencia, y quienes históricamente han liderado movimientos pacifistas y antimilitaristas en todo el mundo.
Desde USTEA defendemos que la paz no puede construirse sin justicia social, sin igualdad y sin derechos humanos. Apostamos por una educación pública que eduque para la convivencia, la solidaridad, el pensamiento crítico y la resolución pacífica de los conflictos, frente al auge de los discursos de odio, el belicismo y la normalización de la violencia.
Rechazamos el incremento del gasto militar mientras se recortan recursos destinados a la educación, la sanidad y los servicios públicos esenciales. Frente a la cultura de la guerra, reivindicamos una cultura de paz feminista, basada en los cuidados, la cooperación entre los pueblos y la defensa de la vida digna.
Porque no habrá paz mientras exista violencia contra las mujeres.
Porque el desarme es también una apuesta por la justicia y la igualdad.
Porque educar para la paz es educar para transformar el mundo.
USTEA
Organización sindical feminista, pacifista y comprometida con los servicios públicos
